La estafa

El otro día estaba platicando con mi familia, me gusta hablar con ellos porque siempre me cuentan todo el chisme del drama, la mayoría de veces es de hace muchos años y son cosas que ellos vivieron pero probablemente yo no.

Cuando estaban pasando la película mexicana “Nosotros los nobles” hubo una escena en particular que a mi abuelita le pareció muy graciosa pero le hizo recordar un drama familiar al respecto, la mayoría sabía a qué se refería como no tenía ni idea de lo que hablaban les pedí que me contaran.

Me platicaron de la tía Gabriela, ella trabajaba vendiendo flores en un local del pueblo muy cerca del mercado principal. Dicen que era amable y que por eso les iba tan bien vendiendo flores sobre todo a los turistas.

Un día llegó un hombre de tez blanca, preguntando por unas flores silvestres características de la región por el acento se notaba que era español, mi tía Gabriela trataba de venderle y el hombre le estaba coqueteando. Al final se llevó cerca de dos ramos más de los que esperaba, él le dio a mi tía su nombre y su teléfono anotado en un papel. Se llamaba Pedro.

Pedro y Gabriela comenzaron a salir, Pedro era hijo de un empresario así que él había decidido crear su propia empresa, vino a México para buscar donde invertir su capital y que por curiosidad terminó en aquel pueblito. Gabriela le contó su historia y de cómo la familia se estableció ahí y eran dueños de varios cultivos y terrenos.

Pedro comenzó a asistir a las comidas familiares que hacían, la mayoría de los integrantes de la familia hablaban con él sobre las diferencias culturales entre España y México, también preguntaban cómo era la comida del otro lado del charco él les contestaba las dudas a todos.

Después de algunos meses saliendo empezó a salir la idea de casarse, porque para los estándares de mi familia la tía Gabriela era casi una anciana sentenciada por no tener marido. Comenzaron los preparativos para la ceremonia sin embargo Pedro era muy  reservado, en el momento que le decían sobre su familia cambiaba de tema o algunas cosas no cuadraban en sus relatos.

A mi primo le dijo que su papá se dedicaba al comercio y a la abuela Susana le dijo que los había abandonado cuando era pequeño, todo era muy sospechoso además su pretexto para no avisarle a su familia era que vivían muy lejos y que no tendrían los recursos para poder venir.

A mi tía Gabriela no le latió nada de eso por lo que decidió parar con los preparativos y averiguar que pasaba claro que eso solo se lo dijo a sus hermanos, no quería armar un escándalo innecesario, comenzaron a investigarlo.

No importa donde pusieran su nombre no había nada ¡Era un nombre falso! Después de pensarle mucho al asunto llegaron a la conclusión de que lo único que quería era estafarla, tal vez porque le contó de la montaña de mármoles carrara que estaba cerca de su casa, el negocio de flores entre otras razones unas más estúpidas que otra.

La tía Gabriela decidió dejar de verlo, no sin antes hacerle saber que sabía sus intenciones y que no lo quería ver jamás más allá de la estafa también le dolió saberse engañada solo por dinero, lo bueno fue que pudo detectarlo a tiempo y que no pasó a nada más grave.

Lo peor es que después se enteraron que venía del Estado de México y no de España, nos había engañado  todo este tiempo y obviamente su nombre era inventado. Algunas veces vale pena ser precavidos con las personas que conocemos, en mi caso se convirtió en una anécdota familiar.

Consulta: YouTube, Mármoles Arca, Gob.Mx