Así empecé a jugar futbol.

En esta ocasión les voy a contar como empecé a jugar futbol.

(Fuente: SwissLab y Record)

Yo estaba en la secundaria, en ese mismo plantel estaban ambos niveles preparatorio y secundaria. La escuela decidió que era mejor si les daban su propio edificio así que justo enfrente de la escuela mudaron a los de preparatoria.

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En ese entonces 1° y 2° de secundaria compartían su receso mientras que 3° y prepa tenían otro pero debido a que ya no era necesario 3° año tenía para ellos solos el receso lo cual era genial porque no éramos tantos estudiantes.

Yo tenía varias compañeras que jugaban futbol así que en el receso las veía, yo me sabía cosas de futbol gracias a mi papá que era muy pambolero, de por si a mí me gustaba ver La Copa Mundial y lo que no entendía él me lo explicaba con mucha paciencia.

Así que solo veía a mi amiga a jugar mientras estaba en la banca o incluso me iba a dar la vuelta para ver si me topaba alguien y platicar. En una ocasión pasó uno de esos dramas de la secundaria, honestamente no recuerdo que pasó pero al parecer tenía que ver con algo sexual (¡!)  y una de las chicas involucradas era la portera.

En un receso mi amiga me pregunto si no quería yo entrar en el equipo estaba mega nerviosa aunque fuera un juego amistoso en el patio de la escuela, nunca había estado y menos en la portería. Sabía que era un lugar… complicado pero al mismo tiempo me sentía un poco valiente como que estaba preparada para los balonazos.

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Lo único malo es que mucha gente miraba y cuando mi atención se iba ahí la detenía porque los nervios no me iban a ayudar además si quería hacerlo, preferí dejarlos en segundo plano.

Me dijeron que no lo hice tan mal aunque me metieron un gol, luego cada receso que teníamos era para jugar, nos turnábamos con los hombres y me volví en parte del equipo, generalmente yo siempre quería ser portera porque no quería correr aunque obviamente es una posición que requiere incluso más esfuerzo.

Entonces iba a haber un torneo contra otras escuelas y nos metimos nos pidieron un certificado médico expedido por un laboratorio de que estábamos sanas y podíamos hacer ejercicio. Era un partido en una cancha y ganamos un partido pero el otro lo perdimos, me metieron un gol y me sentía fatal como si le hubiera fallado a todas porque ni siquiera fue un buen manejo del balón.

Jugué toda mi secundaria, parte de mi preparatoria y mi universidad es un hobbie que me gustaría retomar porque era muy divertido, me la pasaba super bien e hice muchas amigas. Además tenía un uniforme que decía mi nombre y una gorra que hacía juego. Con mi universidad ganamos dos torneos internos y creo que hacíamos muy buen equipo.

Así fue como empecé a jugar fútbol, gracias a la ausencia de una chica. La vida da muchas vueltas.